Punto de
Vista. Reconocer no es conformarse. Refraneando. “Algunos sueños se cumplen,
los demás se roncan “. Quien no se ha visto ante la disyuntiva de qué hacer
cuando “algo “ o “ cosa “ no funcionan o se envuelven en un sueño, del que no
quiere salir o de lo contrario desearía no verse en tal situación. Ahí, aquí
allá, y hasta quienes se asustan con los sueños y no falta alguien que se
autodenominan lectores de esas fantasías nocturnas. De adolescente las Fábulas
de Esopo me atraparon y las de Calvino, algunas y sobre el mismo tema, y de
ellos han surgido otras versionadas en las páginas de Punto de Vista. Y qué
decir las del abuelo como he reseñado en otras ocasiones, de su refranero
interpretando el lenguaje de los animales, “... los ladridos de perros siempre indican
peligro “, “ si el perro ladra, gente anda”. Cuánta sabiduría tras el oportuno
consejo. No insista y no insistas en lo mismo por costumbre o caprichos porque
“tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe “. No se requiere título de
crítico literario para interpretar. Se ha dicho que los sueños, sueños son
algunos se cumplen y la mayoría se roncan. Un anciano lúcido y de esos que
parte del día lo pasan en las colas, para todo, en la bodega en la farmacia, el
punto de la agricultura urbana, en el punto de leche el día que le toca a su
grupo, en el correo o banco a fin de mes para cobrar la chequera, bueno se ha
dicho, para todo. Compartiendo Con un grupo de personas de la tercera edad, los
más en las colas, preguntó si algún conocido interpreta sueños, porque temprano
golpes en la puerta de aluminio de la casa y una tremenda algarabía de una
vecina especialista en organizar colas me sacó de un lugar donde ni por la
mente me ha pasado, desperté atolondrado, y asustado, el maldito sueño - de
verdad - me dio taquicardia. No es para menos, que a las cinco cuando está la
mejor parte de la película, te despierten. Debe ser por ese trajín, de los comentarios
después del noticiero que se forman en la casa de la vecina del frente, opina
uno y opina el otro. Esas peñas nocturnas no son buenas, parece que la comida
me calló mal, aunque la verdad, no es para eso. - el señor quedó en silencio-
estaba escuchando a las primeras personas de la cola desde el sábado anterior
que a las diez de la mañana solo había comprado el número tres, por los
impedidos, embarazadas, señoras con niños en brazos y donantes, que a la verdad
a algunos hay que transfundir. Seguro no puedo comprar hoy el Enalapril y la
hidroclorotiazida y las recetas para el sueño, en fin hasta me entretengo... —
Viejo, y el sueño en que quedó?. Ah! Si verdad, mira entre dormido y despierto
viviendo el sueño, escuchando el carro de la Ecil bajando las cajas con los
litros de leche en el portal de la bodega para que antes de las 9 fuera a
buscarla, con la costumbre de buscar el pan a la hora que venga, tengo que
estar atento porque puede llegar a cualquier hora. Y de pronto no era así, iba a
una panadería y pasaba el tiempo y yo acostumbrado a otra cosa, ni sabía cuál
pan comprar, si de flauta, blando, enroscado, de bola, cuadrado y hasta de
“gloria“. Llego a la farmacia y una muchacha muy atenta me dice, señor hubiese
llamado y el mensajero le lleva sus medicamentos. “ mi hijita y el tarjetón ?.
. Mi viejo de qué usted me habla ?. Paso por la tienda El Álamo, y nadie en el
portal, toco y pregunto: están cerrados? abuelito, cerrado de qué? pase por
favor compre lo que desee y para la próxima si lo desea pida el producto y se
le lleva a la casa. Si pero yo no tengo tarjeta de MLC, olvide eso aquí todo es
por moneda nacional. En medio del sueño llevó las manos al bolsillo para coger
el pomito y poder tomar refresco, pues ya se que es para llevar y tomar un
juguito a 10 pesos de Coracán, aunque leo en la pizarra Jugo Natural,
naturalmente que es de paquetico, pero veo que estoy en el Bar el Gallito de mi
juventud. La dependiente con un uniforme a cuadros rojos y blancos, y un lacito
al cuello, una rubia hermosa, y dulcemente me dice: pase señor tome asiento,
desea refresco, Malta, cerveza y algo para comer, hay de todo. Miren con la
costumbre de cada mes desde el reparto hasta el correo a pie con el sol que
raja las piedras, ida y vuelta, porque los coches no están autorizados a tirar
pasajes, pero alquilan a 40 pesos el viaje, y montando cualquier cantidad. Pero
bueno, en la realidad entre la conexión que se cae, el apagón programado, los
impedidos, los donantes igual que la farmacia, más viejos que yo y necesitan
una transfusión. Pero en el sueño el mensajero me paga en la casa y sino voy a
la parada de Oro Negro y la local me deja frente al banco y al cajero. La
presión no tuve que ir al consultorio a ver si la Dra. viene hoy o está de
guardia porque tenía ante mí el policlínico como cuando lo inauguraron, dos
médicos en la consulta, especialistas y la farmacia con todos los medicamentos,
que atención. Las calles, que limpias, ni un papel en el piso, me decía, y los
vertederos dónde están, que se hicieron los sacos de basura y los salideros de
acueducto, el día que ponen el agua. Y yo añorando el trajín de cada día, desde
que me levanto, tantos años hasta se extraña.
Unos golpes
en la puerta de aluminio, muy temprano, abuelo, abuelo dale levántate van a dar
números y en la cola que va a entrar pollo para la Juventud, (nombre de la
bodega). Algarabía, gritos, y el bullicio ya familiar que anuncian que viene
algo. Desperté confundido, fui otra persona unos segundos antes, estaba ante la
realidad.
Un jovencito que había escuchado la descripción
del sueño, intervino en la conversación, abuelo me disculpa pero me parece que
está “quimbao” se parece a los cuentos de Julio Verne. Aunque he escuchado
decir que los viejos se recuerdan de cosas de cuando niños, o inventan
historias. Puede ser joven, la mente es así, no es vivir del pasado, pero así
como el sueño fue mi lindo Cabaiguán, no conociste eso pero tus abuelos sí. Lo
que fue una mala digestión y una feliz pesadilla. Señores miren estamos cerrando
a la 1 pm, mañana a las 8 continuamos. Seguidamente la organizadora de la cola
aclaró; quedó en el 6, voy a actualizar la lista.